La nueva casa a la que Isabella y Max se mudaron estaba ubicada en un vecindario recién desarrollado, donde apenas unas pocas familias se habían instalado. Toda el área era tranquila… demasiado tranquila. Solo el sonido del viento entre los árboles y el ruido lejano de algunos motores rompían el silencio.
Esa noche, Isabella se encontraba junto a la ventana del dormitorio, observando la luna brillante y las estrellas dispersas en el cielo. Su mirada pronto se volvió vacía mientras sus pensamien