Esa tarde, Isabella salió de la oficina después de otro largo día de trabajo. El sol ya se estaba ocultando en el horizonte y hacía rato que había terminado el horario laboral. Caminó hacia la carretera principal, esperando poder tomar un taxi.
La distancia entre su trabajo y su casa era mucho mayor que la de la casa de su madre, así que caminar no era una opción… y mucho menos con tacones.
Paso a paso, miraba a ambos lados de la calle, con la esperanza de ver aparecer algún taxi. Pero después