71. ¡Todos fuera!
Vasya irrumpió en el último piso como si el mismísimo diablo la persiguiera.
El corazón le martilleaba con tanta fuerza en el pecho.
Parecía una salvaje pero todo lo que era es una madre desesperada por su hijo.
Solo podía pensar en Mijaíl.
—¿Dónde está la sala de juntas? —preguntó a una chica que venía con unos documentos.
Ella la miró con sorpresa y señaló una puerta.
Antes de que alguien la pudiera detener, Vasya acortó la distancia y empujó las puertas de la sala de juntas con ambas manos y