71. Operaciones de limpieza
Valerik bajó la cabeza y la besó en la frente.
—No sabes lo que me haces sentir, princesa. —Su voz era grave, ronca, contenida—. Llevo tanto tiempo caminando entre sombras… y tú, de pronto, eres todo lo que tiene sentido. Estás temblando.
—De emoción —dijo ella con una sonrisa que se quebró en sus labios.
Hace rato, después del beso de casados, Anastasya se había llevado al sacerdote dejándolos a solas.
Valerik la miró unos segundos más y después, sin poder contenerlo, la rodeó por la cintura y