70. Mirando lo que es mío
Satarah bajó los escalones acercándose hasta donde estaba el resto de la gente gritando y animando a los hombres pero el apodo que más resonaba era el de Dimitry.
Una mano la interceptó desde atrás y casi gritó pero se dio cuenta de que era Valerik.
—Satarah, ¿Por qué demonios hiciste eso?
—Querías que viniera aquí y detuviera esto. Lo estoy haciendo.
—No así, no exponiéndote. Obviamente esperaba que lo detuvieras pero llegamos muy tarde. Una vez que los hombres están en el ring solo salen gana