63. ¿Sombras del pasado?
—Mira, mamá, ¡Mira! —gritó Mijaíl intentando hacer un pequeño giro.
Vasya aplaudió y se acercó enseguida tomándolo de las manos.
—Estás mejorando mucho, mi osito. Vamos, juntos.
Pataron un rato así, riendo cuando Mijaíl casi perdía el equilibrio y ella lo sostenía. En uno de esos momentos, Vasya lo soltó suavemente y se alejó un poco.
—Ahora mírame a mí —dijo con una sonrisa suave.
Tomó impulso, giró con elegancia sobre el hielo y ejecutó un giro completo, su cabello estaba suelto, flotando alre