55. Es necesario
Vasya sintió que le faltaba el aire.
El pánico, la rabia y algo mucho más profundo, un dolor traicionero y ardiente, la invadieron al mismo tiempo.
Sus ojos se llenaron de lágrimas que se negó a dejar caer.
—¡¿Cómo te atreves?!
Impulsivamente ella alzó su mano y la estrelló contra su cara.
—Eres un maldito monstruo, ¡Me engañaste, me manipulaste otra vez!
Zinoviy no se movió, únicamente tensó la mandíbula y la miró con esa intensidad que volvía loco a su corazón.
—Arréglate para ir a la clínic