54. Acabas de hacerlo oficial, esposa
Vasya había pasado los últimos días convertida en una sombra de sí misma.
Se levantaba y después de asearse se encerraba en la pequeña oficina que Zinoviy le había asignado y trabajaba hasta que le dolían los ojos.
Cualquier cosa con tal de no pensar, de no sentirlo cerca.
Su cuerpo, sin embargo, era un traidor.
Cada vez que escuchaba sus pasos en el pasillo, su pulso se aceleraba. Cada vez que su voz ronca llegaba desde otra habitación, un escalofrío le recorría la espalda. Cada vez que lo v