5. A prueba de sexo salvaje
Cuando Polina despertó, los recuerdos de la noche anterior comenzaron a llegar de inmediato al sentirse rodeada por un brazo fuerte alrededor de su cintura, su cabeza estaba descansando sobre su pecho firme y musculoso. En algún punto de la madrugada, se habían quedado dormidos y ahora tenía que irse porque tenía trabajo. Sin embargo, no quería hacerlo, quería quedarse justo ahí en ese lugar siendo sostenida por ese hombre.
Solo fuera del club podían quitarse los antifaces, esa era la norma. Por