43. Distracciones
Subió a la habitación que ahora usaba como oficina improvisada donde una mujer de confianza de Zinoviy ya la esperaba para supervisarla.
Trató de sumergirse en todas las tareas que tenía de la oficina.
Vasya se sentó frente al portátil, abrió los documentos que le habían enviado desde la oficina y comenzó a teclear con más fuerza de la necesaria, como si cada golpe en el teclado pudiera liberar parte de la rabia que tenía acumulada en su interior.
De repente, alguien tocó la puerta con suavidad.