36. ¿Desesperado por ver a tu esposa?
Dimitry maldijo en ruso cuando su esposa le colgó el teléfono.
—¡Valerik!
—¿Qué pasa…?
—Llama al piloto, quiero que me lleve de vuelta a Krasnodar.
—Creí que estábamos cazando al detective. Ese maldito es bueno.
Llevaba más de un mes rastreando a esa rata.
La viuda de Zhdánov se había pirado de la ciudad antes de que hubieran podido llegar a ella y eso era otra cosa que lo tenía furioso. El tema con Satarah no era sencillo, quería respuestas pero sabía que ella no le diría nada.
Dimitry tortura