25. El mejor papá
El sonido de la puerta provocó que Polina saliera de sus pensamientos y frunciera el ceño. No esperaba que el hombre que cuidaba de ella tocara siempre había mantenido su distancia pero tampoco esperaba visitas.
Cuando se levantó para abrir la puerta, encontró a una mujer impecablemente vestida, su cabello castaño claro caía sobre sus hombros de manera elegante y un elegante vestido negro, se ceñía a su figura blanquecina. Por un momento se quedó sin aliento al darse cuenta de que ella era la