232. Esta vez sí tendré mi noche de bodas
—No llores, Bambolina. Todo saldrá bien, vas a casarte con el hombre al que amas, aquí solo hay lugar para sonrisas —murmuró Marco cerca de su oído.
Marco tenía razón.
Se estaba casando, otra vez, con el hombre al que amaba y que la había amado primero, que la adoraba y estaba segura de que haría cualquier cosa para que fuera feliz.
—Te ves tan hermosa, hija. ¿Estás segura que no quieres huir? —bromeó Zane.
Satarah sonrío con el ánimo que los dos hombres a su lado le estaban dando. A su padre le