2. A la orilla de la playa
ACTUALIDAD:
—Mi pequeña casa es tan llena de los regalos de tu misterioso hombre ¿Le diste nuestra dirección o él la consiguió? Estoy muy envidiosa ahora —habló Polina al otro lado del teléfono.
La piel de Lya se erizó con el recordatorio de Polly.
Juntas se habían ido a Italia pero desde ese momento no había dejado de recibir incontables regalos sin una dedicatoria o nota. Aunque esta no era necesaria, porque ella ya sabía a quién pertenecían esos regalos, no había ningún otro hombre en su vida