122. No me dejes…
Zinoviy se ajustó los puños de la camisa sin poder evitar sonreír, a pesar de lo ansioso que estaba.
Él no era un hombre descontrolado pero cuando se trataba de Vasilisa, las cosas eran diferentes.
La propuesta había salido mejor de lo que esperaba.
Su familia pronto estaría aún más unida. Por primera vez en años, sentía que todo estaba en su lugar.
Pero esa paz duró solo unos segundos.
Al dirigirse al pasillo de la habitación de Vasya, sus ojos se clavaron en una escena que hizo que su sangre