109. Complicidad familiar
Vasilisa abrió los ojos lentamente, por un segundo, su mente estuvo en blanco, envuelta en una calidez familiar que la hizo sentir extrañamente segura. Pero entonces los recuerdos de la noche anterior cayeron sobre ella de manera brutal.
El club.
El alcohol.
Las manos de Zinoviy entre sus piernas.
Su boca devorándola.
El sonido obsceno de sus dedos moviéndose dentro de ella.
Su propia voz gimiendo, suplicando, rindiéndose.
Un nudo doloroso se formó en su garganta. Se incorporó en la cama con su