10. No eres mi dueño
Dimitry estaba furioso desde mucho antes del momento en el que sus hombres le avisaron que Satarah se había escapado.
La había escuchado decir que solo era un año, pues vería todo lo que podía pasar en un año.
—¡Búsquenla por todos lados! ¡Si le pasa algo a mi mujer los mataré a todos ustedes, bastardos! —rugió a través del altavoz.
Anastasya se detuvo detrás de él inclinándose sobre su cuerpo apoyando sus manos en los fuertes hombros de Dimitry.
—No deberías darle tanta importancia a esa mujer