La vida en la finca no había sido la misma desde que ella se largó. Zyan había perdido la cabeza y se rehusaba a aceptar que realmente lo había abandonado. Se sentía humillado al saber que ella ahora estaba casada con alguien más, pero al menos mantenía una pequeña esperanza de que volviera.
—Señor, Holder me avisó de que están de regreso en la casa —dice Samuel
—Bien —el hombre sonríe—. Entonces vamos a darle una buena visita y la traeremos de nuevo. Reune a todos.
—Enseguida, señor.
Aún no