No había manera de que los días estuvieran mejores para Raquel Lemos. Desde que decidió huir con su amante, su vida se resumía en viajes, fiestas y diversión, cosas que rara vez había vivido de verdad al lado de su antiguo prometido, Renato.
Aun así, en medio de los días de juerga y disfrute, existían algunas obligaciones inevitables. Alessandro necesitaba mantener ciertos compromisos, entre ellos la presencia en un evento promovido por un empresario influyente dentro de su vasto círculo empres