Al ver que su madre había colgado, Renato intentó llamarla de nuevo en ese mismo instante, pero la llamada fue directamente al buzón de voz. Eso hizo que su desesperación creciera aún más. Se pasó la mano por el rostro, intentando mantener el control, pero su mente ya corría sin dirección.
Sin saber qué hacer por su cuenta, tomó el celular y llamó a uno de sus subordinados, a quien había pedido que investigara posibles lugares donde Constança podría estar.
La llamada fue atendida al segundo ton