Sin embargo, cuando desperté por la mañana y no la vi a mi lado en la cama, sentí en el fondo del pecho que algo no estaba bien. Aun así, no quise tomar ninguna decisión precipitada.
Me levanté, fui hasta la cocina y hablé con Odete, que me dijo que Sara estaba en la habitación descansando. Quise ir hasta allí, pero me contuve. Sabía que estaría siendo inoportuno. Teníamos todo el día por delante. Aún había tiempo para hablar, para arreglar las cosas de la manera correcta. Eso era lo que me tra