Por más que quisiera decir que, de ahora en adelante, ella ya no tendría que preocuparse por nada… que él cuidaría de ella por el resto de su vida, Renato entendió perfectamente lo que Sara quería decir.
Ella no necesitaba a alguien que la mantuviera, necesitaba a alguien que la respetara.
Por eso, solo asintió, porque, en ese momento, percibió que amar a Sara también significaba permitir que ella fuera quien deseaba ser… aunque eso aún no lo incluyera por completo.
—Está bien… haremos como tú q