Aquella invitación fue más que bien recibida por él. Aunque sabía que se quedaría en la habitación de huéspedes, eso ya era suficiente.
Mucho más de lo que esperaba, incluso.
Soltando un suspiro, como si eso ya hubiera quitado un gran peso de sus hombros, respondió, intentando mantener la calma, aunque su corazón latía acelerado.
—Claro… Me quedo el tiempo que quieras.
Sara asintió levemente, desviando la mirada enseguida, como si quisiera ocultar cuánto aquella decisión también la afectaba.
—V