—¡Maldito!
Renato avanzó sin pensarlo dos veces y agarró a Alessandro por el cuello de la camisa, tirándolo con fuerza. El movimiento fue tan rápido que Alessandro apenas tuvo tiempo de reaccionar; sin embargo, la sonrisa sarcástica en sus labios dejaba claro que no tenía la menor intención de defenderse ni de iniciar una pelea.
—¿Crees que puedes jugar así con la vida de las personas? —gruñó Renato, acercando su rostro al de él.
Pero Alessandro no mostró ninguna señal de miedo; al contrario, n