—¿Cómo? —susurró, sorprendido de que Odete supiera lo que había ocurrido en su despacho la noche en que expulsó a Sara de la casa.
Al ver la incomodidad en la mirada de él, ella hizo un gesto con la mano, como si le pidiera que no pensara demasiado en eso.
—Usted no debería preocuparse por cómo lo sé —dijo ella—. Sino por quién los vio allí.
Él abrió los ojos de inmediato, entendiendo lo que ella quería decir.
—¿Ella nos vio?
—Sí, señor. Confieso que me quedé confundida con lo que había pasado,