Al salir del hotel, Lorena corrió hacia el estacionamiento. En cuanto entró en el coche, marcó el número de Constança. Sabía que la mujer había preparado todo, pero no imaginaba que el plan habría sido tan exitoso.
Mientras esperaba que atendieran la llamada, no podía contener la sonrisa. Solo de recordar la desesperación de Sara, se sentía plenamente satisfecha. Quería que su rival desapareciera del mapa, que se fuera muy lejos. Solo así tendría a Renato solo para ella.
—Diga. —La voz de buen