Soraya miró, asustada, a su hija caída en el suelo, sin entender lo que estaba pasando.
—¿Sara?
Se apresuró a acercarse y, al llegar más cerca, percibió que su hija estaba casi desnuda. El shock se apoderó de su rostro.
—¿Qué pasó?
En ese momento, Sara no consiguió decir nada. Las palabras no venían. Solo comenzó a llorar de forma descontrolada, tomando un puñado de tierra y cerrando el puño con fuerza, como si intentara sujetar el dolor que sentía.
—¡Respóndeme, niña! ¿Qué fue lo que pasó? —in