Cuando llegó a la sala, Odete aún llevaba una mirada recelosa. Vio al patrón en la silla de ruedas, manipulando el celular. Apenas percibió su presencia, él bloqueó la pantalla del aparato y la miró con una leve sonrisa.
—¿Mandó a llamarme, señor? —preguntó.
—Sí, Odete. Necesito hablar contigo.
Ella tragó saliva y se acercó un poco más.
—¿Qué pasó, patrón?
Preguntó preocupada, sin tener idea de lo que podía venir.
Al notar la aprensión en el rostro de Odete, él se encargó de tranquilizarla.
—No