Liana Clinton
Los siguientes días pasaron en un tenso silencio entre Liam y yo.
Podía sentir su mirada sobre mí la mayoría del tiempo y aun podía recordar la forma en la que sus manos tomaron mi cuerpo. Como sus labios acariciaron la piel de mi oreja y como todo en mí se estremeció ante su cercanía.
Sería una estúpida si me atreví a ocultar e ignorar el que Liam me afectaba de formas que nunca creí.
Era increíblemente seductor cuando sus ojos chispeaban de rabia contenida y se esforzaba por