Liam Flesher
La sonrisa de Liana era enorme. Una sonrisa que nunca le había gestar para mí o para nadie a mi alrededor. Pero mientras sostenía la mano de Cristian parecía estar más feliz de lo que nunca había estado.
Mientras se acercaba mis ojos la recorrieron completamente empezando por la gargantilla en su cuello, su escote que dejaba poco a la imaginación y las suaves curvas de su cuerpo enfundadas en aquel vestido rojo que yo mismo había elegido.
Mi polla saltó en mis pantalones cuando not