Liam Flesher
Todo el cuerpo de Liana estaba en tensión. La sentía vibrar contra la palma de mi mano que se mantenía firme en mi espalda y aunque claramente no admitiría nunca que yo le afectaba, era un comienzo.
Pasaría seis meses alrededor de esta mujer, tener una buena relación era lo menos que podía hacer. Pero mientras más aparecía en mi rada y mientras más la observaba más nacía en mi las ganas de tenerla debajo de mí mientras la veía perder el control tras haber presionado sus botones.
De