Brake dejó de besar a Harper y se dedicó a recorrer su cuello con los labios. La sensación de su barba rasurada le provocó escalofríos de placer que le llegaron hasta el fondo del vientre. Harper oyó que Brake le susurraba que, con la educación refinada que tenía, al menos debería darse cuenta de cuándo un hombre la deseaba, aunque él lo dijo con palabras mucho más vulgares.
—No pretendo ser un caballero —murmuró, apretándola contra su pecho y haciéndola sentir el calor de su aliento en la nuca