Harper sintió la mirada de Sheyla clavada en ella, una mirada que le advertía que no se atreviera a interrumpir su conversación con Brake. Aun así, Sheyla le dedicó una sonrisa falsa y le habló con voz melosa.
—¡Harper, qué sorpresa verte por aquí! ¿Estás disfrutando de la fiesta?
—No sabes cuánto —replicó Harper con sarcasmo.
No podía creer que Brake hubiera elegido precisamente a su odiosa jefa para entablar una charla. Era evidente que el destino se había propuesto arruinarle la noche.
Brake