Harper se fundió con él, soltando un gemido, mientras el deseo de sentirlo dentro, de quedar saciada, le recorría todo el cuerpo. Buscó sus labios y se entregó a su beso profundo y voraz, disfrutando de la invasión de su lengua. Él apartó su mano de ella y bajó la cremallera de su pantalón... pero justo entonces todo se vino abajo.
Cuando Harper sintió la invasión de aquel miembro descomunal y palpitante, el placer se transformó en una oleada de sensaciones abrumadoras. Se le borró todo lo demá