Harper estaba a punto de decirle a Cecilia que el señor Black era el CEO de la empresa más importante de la ciudad en dónde ella había vivido con su ex novio, y que no podía decir algo así, cuando oyó un pitido en el teléfono.
—Espera un momento, Harper —le interrumpió Cecilia con voz nerviosa—. Tengo otra llamada. Es del hospital.
Harper sintió un escalofrío. Sabía que el padre de Cecilia estaba muy enfermo, y que cualquier noticia podía ser fatal.
—Claro, Cecilia, atiende —le dijo con compren