La castaña bajó la mirada y jugueteó con el borde de la taza. Recordar lo ocurrido le provocaba un nudo en el estómago.
—Bueno, él... él me echó...no, nos echó a Hannah y a mí de casa. Creo que esperaba que nos quedáramos sentadas en la entrada del edificio hasta que decidiera dejarnos entrar o hasta que fuera la hora de que Hannah vaya a la escuela —explicó con voz temblorosa.
Harper notó que Nellie se detenía por un instante antes de venir a la mesa para servir un poco más de café. Le sorpren