La rutina de Harper se volvió incluso más exigente que antes, ya que ahora que tenía un "esposo" por contrato -aún le daba escalofríos pensar en eso- tenía que ignorar las llamadas constantes e insistentes de ese hombre todos los días, lo cual, la estresa de sobremanera.
No volvió a pisar la empresa, concentró todo su tiempo, esfuerzo, sudor y lágrimas en ser la mejor novia para Mark y ser mejor mamá para su abejita.
Además de estar lavando ropa de algunos vecinos, limpiando casas de otros vec