—¿Entonces podemos sentarnos en la mesa contigo?—la mujer se fijó que solo había una mesa y alrededor tres sillas.
Hannah se sacudió imperceptiblemente como también Harper. Nunca habían excepciones, primero él comía y luego ellas cuando el hombre de la casa terminaba de comer. O caso contrario, se preparaban dos mesas, en la mesa más grande comía él y en la mesa a un lado, la más pequeña, comían las mujeres que tenían que terminar de comer justo cuando él lo hacía. Ni antes, ni después, respeta