El pecho de Zoé retumbó de una forma tan anormal que la terminó por asustar. Se aferró a ese cuerpo tan fuerte y cálido que no deseó separarse de él jamás.
Escuchó pasos alejándose y se hundió entre los brazos que la sostuvieron, mientras el armonioso sonido que tenía en la oreja, siguió dándole esa paz que tanto buscó.
Sintió unos labios presionandose sobre su cabeza y aunque la sorpresa para ella fue mucha, lo fue aún más para Rafael, el cual no supo que hacer al darse cuenta de lo que ocur