Capítulo 16.
Con sus palabras tan excitantes, no puedo evitar sentirme aún más mojada, mordiéndome un labio, mientras llevo mis manos a sus hombros.
—Yo estoy lista, ¿Pero usted lo está, señor Conrrad? —pregunto presionando suavemente la tela de su camisa entre mis dedos— Para que pueda tomarlo en mi interior usted necesita desnudarse, ¿No es verdad?
—Sí, supongo que es cierto… Deberías ayudarme con eso.
Debido a la cita en el restaurante del resort, mi jefe estaba usando una ropa semi formal, con una camis