Capítulo 17.
Abro los ojos al escuchar las risas de mis dos pequeños niños, los cuales corren hacia la cama y se abalanzan sobre mí, haciéndome despertarme algo molesta pero también divertida por sus travesuras.
—¡Mami despierta! —pide mi pequeña Lily, con la evidente emoción en su voz.
—¡Hoy es el día mamá! —celebra David a mi otro lado— ¡Hoy es el gran día!
—Sí, lo se… Lo se… —respondo apenas despertando, sintiéndome cansada y tratando de volver a cubrirme con las frazadas de la cama para volver a dormir.