La discusión no explotó de inmediato.
Eso fue lo peor.
Empezó con silencios largos, con miradas que se evitaban, con palabras medidas que cargaban más peso del necesario. Alejandra llevaba todo el día sintiendo ese nudo en el pecho, como si algo estuviera a punto de romperse… y Sebastián parecía decidido a ignorarlo.
—¿Vas a seguir fingiendo que no pasó nada? —preguntó ella finalmente.
Él levantó la vista del teléfono con lentitud.
—No pasó nada.
Alejandra soltó una risa incrédula.
—Siempre dic