Habían pasado dos días desde la cirugía, y él aún no despertaba. La incertidumbre la consumía, pero se negaba a apartarse de su lado. Cada hora que transcurría sin que abriera los ojos parecía un castigo para su alma.
Por la mañana, decidió preguntar nuevamente a los médicos. Su corazón latía con fuerza mientras esperaba en el pasillo a que uno de ellos le diera noticias. Finalmente, el médico a cargo de la atención de Giovanni se acercó a ella con una expresión tranquila, pero profesional.
—Señ