Elena y Giovanni habían logrado reconstruir la empresa que había heredado de su madre. Su casa se había convertido en un hogar muy acogedor, el lugar favorito para ambos.
Una tarde, mientras el sol comenzaba a descender y bañaba la sala de estar con luces doradas, el bullicio de la familia se hizo notar. Los gemelos, llamados Giulio y Giosuè, corrían por los pasillos con risas contagiosas, llenando la casa de alegría.
Giovanni, aunque estaba inmerso en asuntos de la empresa, dejaba a un lado s