Elena continuaba hablándole a Giovanni mientras acariciaba su mano, intentando llenar el vacío de las horas con palabras cargadas de amor y esperanza. Su voz, aunque temblorosa, buscaba mantener una conexión con él, creyendo que quizás sus palabras lo harían volver.
—Nuestros hijos serán hermosos, Giovanni. —Su voz se quebró, pero una leve sonrisa iluminó su rostro—. Estoy segura de que tendrán tus ojos. Esos ojos oscuros e intensos que siempre me hicieron perderme. Y ese rostro atractivo... —