Valerio llegó a la propiedad un par de horas más tarde con Alessandra. Tras la inmensa carga emocional que supuso aquel momento en la antigua mansión, había tomado una decisión rotunda: lo mejor para su madre, para su proceso de recuperación y para afianzar definitivamente aquellos lazos que el pasado casi destruye, era que ella se fuera a vivir con él por un tiempo.
Al cruzar el umbral, el ambiente de la casa se sintió por fin en calma. Con pasos pausados, Valerio acomodó el moisés en la sala