Un nudo áspero, espeso y maltratante se cerró en la garganta de Alessandro hasta el punto de sentir que se ahogaba con su propio aire. Se quedó mirándola con asombro y un dolor que no pudo describir, una punzada que nacía en el centro del esternón y se ramificaba hacia sus extremidades, dejándolo paralizado en medio del lujoso vestíbulo. ¿Por qué le tenía que importar si ella se revolcaba con otro hombre? Era la pregunta que pasaba por la mente de Alessandro una y otra vez, martilleando sus sie