Alessandro apretó los dientes con una fuerza tal que sintió un dolor agudo irradiando hacia su mandíbula. La sangre parecía hervirle en las venas y la cabeza comenzó a darle vueltas, sumiéndolo en una espiral de incredulidad y rabia contenida. ¿Cómo mierda era posible que esto estuviera ocurriendo precisamente ahora? Repasó mentalmente cada encuentro, cada noche compartida en la , y la seguridad de sus actos lo golpeó: ni una sola vez, ni una maldita vez, se había descuidado con ella. Siempre h