El rostro de Alessandro, que apenas unos segundos atrás era un mapa de pánico y preocupación extrema, se transformó de manera radical ante la revelación de la enfermera. La tensión de su mandíbula desapareció, dejando paso a una alegría tan evidente que resultaba extraña en un hombre que solía mantener sus emociones bajo un control estricto. Estaba embarazada. El cálculo en su mente fue instantáneo y preciso: las fechas coincidían a la perfección con aquella noche que no quiso nombrar en su men