Los dientes de Alessandro rechinaron con fuerza, hasta el punto de sentir que se partían todos dentro de su boca, provocándole un dolor agudo. ¿Cómo era posible que ella le hiciera tal humillación pública? ¿A él? ¿Al hombre más importante de Milán, al apellido que infundía respeto en cada rincón de Italia y al hombre que seguía siendo, por ley y por voluntad propia, su esposo? La imagen de Amelia dándole la espalda para entrelazar su mano con la de Valerio se repetía como una tortura en su mente
Naulis machado
Hola, no te olvides de dejar tus reseñas y tú voto al final del capítulo. Besitos.....